La gran mayoría de los españoles percibe una estrecha continuidad entre humanos y animales, a los que atribuye capacidades emocionales y sociales similares
El Estudio Fundación BBVA de percepciones y actitudes ante los animales 2026 aporta evidencia empírica acerca de una profunda transformación, transcurrida en las últimas décadas, en la percepción de los animales por la sociedad y, en particular, acerca de su consideración moral y usos, cambios impulsados por una serie de factores, destacadamente por la emergencia y avances de disciplinas dedicadas al estudio científico de distintas facetas de la biología, la salud y bienestar, la psicología y el comportamiento de los animales, así como por el desarrollo de teorías éticas. La creciente presencia de animales de compañía en el hogar, fenómeno que permite a aproximadamente la mitad de la población observarlos e interactuar directamente con ellos, el incremento de atención por parte de los medios de comunicación, los documentales de naturaleza y animales han contribuido a ampliar la frontera de la ética, incluyendo progresivamente al mundo animal en el dominio de las consideraciones, valores y principios morales.
14 septiembre, 2026
Estos cambios en el conocimiento y las percepciones sociales, junto con la acción colectiva impulsada por las organizaciones conservacionistas y de protección de los animales, se han ido trasladando de manera fragmentaria a marcos legislativos, acciones administrativas y de persecución de delitos contra los animales. Estas transformaciones acerca de los animales son componente de un cambio más amplio en la cultura medioambiental de la población y los agentes sociales, documentado por una amplia literatura académica y numerosas encuestas internacionales.
El presente informe complementa la nota de la Fundación BBVA sobre Percepciones de la naturaleza y la biodiversidad (julio 2026), que documentó un claro predominio en la población española de valores medioambientales frente a una visión estrictamente instrumental de la naturaleza, así como un elevado consenso en torno a la importancia de la biodiversidad como componente fundamental de la riqueza de un país. La extinción de especies y la destrucción de sus hábitats constituyen problemáticas ambientales percibidas como muy graves por los españoles, y la mayoría atribuye a la actividad humana una responsabilidad directa en ellas. La percepción de qué especies están especialmente amenazadas se centra en aquellas más emblemáticas y con mayor presencia en los medios de comunicación, con el lince ibérico a la cabeza, citado por más de la mitad de la población, junto a otras especies como el lobo, el oso pardo y el águila imperial ibérica, entre otras.
El informe Percepciones y actitudes ante los animales examina el vínculo con el mundo animal, la visión de continuidad y discontinuidad entre los animales y los seres humanos, así como las actitudes hacia algunas problemáticas y ámbitos de relación entre los humanos y los animales. La visión general o worldview sensible al valor de la protección de la naturaleza y de la biodiversidad, converge con una visión de los animales como un dominio cercano a los humanos, con similitudes en distintas facetas, especialmente la sensitiva-emocional, la relacional y social y, más débilmente, en la cognitiva.
En un marco de valores sensibles a la conservación de la naturaleza y una percepción de cercanía con los animales, las actitudes acerca de su uso para diversos propósitos son dualistas. La investigación veterinaria, médica y científica, así como su utilización para la alimentación, son considerados mayoritariamente usos aceptables, mientras que existe un rechazo muy amplio e intenso hacia su utilización con fines de entretenimiento y estéticos.
1.- Continuo mundo animal-especie humana
Las actitudes respecto a los animales están imbricadas en una tupida matriz de creencias y valores de distinto nivel de generalidad y abstracción. Una muy general, pero central, es la visión acerca del origen de la propia especie humana. El estudio documenta un amplio consenso en torno a la explicación científica etiquetada como “evolucionismo”: tres de cada cuatro españoles (75%) creen que los seres humanos evolucionaron a partir de especies animales anteriores, y tan solo un 18% sostiene que fueron creados con su forma actual por Dios o por un ser superior. Dada la importancia de esta idea científica, corroborada por numerosas evidencias empíricas, pero objeto de controversia cultural en algunos países, el estudio objeto de esta nota, además de preguntar directamente por la aceptación del evolucionismo, cuyos resultados se acaban de dar, formuló la misma idea de base a través del acuerdo/desacuerdo con otra afirmación convergente, para corroborar así la validez y robustez de los resultados: la afirmación “los animales y los seres humanos tenemos los mismos orígenes biológicos” obtiene un nivel de acuerdo de 7,9 puntos en una escala entre 0 y 10, y el 63% manifiesta ese acuerdo con la mayor intensidad (o convicción), otorgándoles entre 8 y 10 puntos, frente a solo un 7% que expresa un fuerte grado de desacuerdo (con puntuaciones de 0 a 2, en una escala de 0 a 10).
Sobre la base de la creencia ampliamente compartida acerca de unos orígenes biológicos comunes de animales y humanos, la visión de continuidad/discontinuidad entre ambos se descompone en tres grandes dimensiones: la sensitiva-emocional, la social o relacional y la cognitiva-racional.
La percepción de semejanza resulta especialmente intensa en el plano sensitivo-emocional, una percepción particularmente relevante por sus implicaciones en el plano de la ética. Un criterio central para fundamentar la inclusión de los animales en el dominio de la ética -esto es, su trato como seres que, por ejemplo, a diferencia de una piedra, merecen consideración moral- es la idea, respaldada científicamente, de que sienten dolor físico de manera similar a los humanos, que obtiene una media de acuerdo de 8,5 puntos en una escala de 0 a 10, con el 75% de la población situada además en los niveles máximos de acuerdo, de 8 a 10. También es ampliamente compartida la percepción de que los animales sienten miedo de forma similar a las personas (7,6 puntos), disfrutan jugando (7,4 puntos), experimentan emociones parecidas (6,8 puntos) y sienten placer de manera semejante (6,5 puntos).
Esta percepción de continuidad también opera en las facetas de relación social. Los españoles consideran que los animales cuidan de sus descendientes de forma similar a los seres humanos, con un valor medio de 7,4 puntos, y creen que mantienen vínculos familiares comparables, con una media de 7 puntos. En un segundo nivel se sitúan las semejanzas en las relaciones de dominio y sumisión (6,4 puntos) y en la sexualidad (5,8 puntos).
Las mayores diferencias en las percepciones de continuidad entre humanos y animales aparecen a propósito de las capacidades cognitivas. La mayoría de la población atribuye a los animales memoria y recuerdos similares a los de las personas (6,6 puntos de media), y las opiniones se dividen respecto a la capacidad de los animales para razonar (5,3 puntos), disponer de lenguaje (5,5 puntos), planificar sus acciones (4,7 puntos) y pensar de manera semejante a los seres humanos (4,5 puntos). Con todo, también a propósito de este grupo de capacidades cognitivas superiores, consideradas tradicionalmente como características o, en algunas concepciones, privativas de los humanos, no aparece una línea de demarcación binaria entre animales y humanos en las percepciones y creencias de la población, sino similitud o cercanía.
Considerando de manera agregada catorce indicadores de la cercanía entre animales y seres humanos -representativos de los ejes sensitivo-emocional, social y cognitivo-, se aprecia que una amplísima mayoría de la población tiene una percepción alta (el 43%) o intermedia (50%) de cercanía y continuidad, y solo el 7% los sitúa en esferas claramente distantes. La percepción de mayor cercanía destaca entre las mujeres, las personas jóvenes y quienes conviven con animales en el hogar.
La comparación con las sucesivas ediciones del estudio realizadas desde 2008 pone además de manifiesto que esta percepción de continuidad no es algo volátil, sino que, por el contrario, se ha consolidado e incluso acentuado en varios de los aspectos considerados. La semejanza atribuida a los animales en su capacidad para sentir dolor físico ha pasado de una media de 6,9 puntos en 2008 a 8,5 en 2026; la percepción de similitud en los vínculos familiares ha aumentado de 5,4 a 7 puntos, y la capacidad para experimentar placer ha pasado de 5,7 a 6,5 puntos. En cuanto a las percepciones relacionadas con la similitud en la forma de pensar, han aumentado en medio punto en este periodo, pasando del 4 al 4,5.
Adicionalmente a la percepción de cercanía de los animales y humanos, predominan las imágenes positivas acerca de su afectividad, con una valoración media de 8 puntos, y la de “seres inocentes”, con 7,6 puntos, mientras que la idea de que son crueles es rechazada, obteniendo 2,3 puntos de media.
2.- Problemáticas vinculadas a los animales
Los españoles son conscientes de la gravedad de una serie de usos de los animales y del comportamiento de los humanos hacia ellos. Destacan el abandono y maltrato de animales de compañía (el 95% y el 88% respectivamente lo considera un problema muy o bastante grave) y el tráfico ilegal de animales salvajes (el 90%). También se considera un problema grave o muy grave el atropello de animales en las carreteras (79%), la modificación genética de animales (76%), el uso de animales en corridas de toros (el 70%), el uso de animales en circos (70%), las condiciones de vida de los animales en las granjas industriales (70%) y, en menor medida, las condiciones de vida de los animales acuáticos en las piscifactorías (54%).
Las opiniones aparecen divididas cuando se trata del uso de animales en investigación científica. Solo el 19% lo considera un problema muy grave, el 27% bastante grave, mientras que el 34% cree que constituye un problema poco grave y el 16% afirma que no representa problema alguno. La investigación es el único ámbito analizado de todos los propuestos en el que no se da un consenso mayoritario acerca de la gravedad del uso de animales.
La intensidad en la percepción de gravedad, aun siendo bastante transversal, se incrementa entre las mujeres, los jóvenes, quienes se sitúan ideológicamente a la izquierda, los que conviven con animales y, especialmente, entre quienes perciben un mayor grado de continuidad entre animales y humanos.
3.- Percepciones sobre el uso de animales para diferentes fines
Las actitudes hacia la utilización de los animales varían claramente según los fines perseguidos: se rechazan los usos que se vinculan al entretenimiento, mientras que se aceptan aquellos relacionados con la investigación científica y la alimentación. Entre los fines del uso de animales que obtienen aprobación el primero de ellos es la investigación veterinaria para mejorar la salud de los propios animales, con una valoración media de 7,3 puntos en una escala de 0 a 10. Le siguen la alimentación humana (6,7 puntos), la investigación médica para mejorar la salud de las personas (6,5) y la investigación científica destinada a ampliar el conocimiento de la vida (6,3 puntos). Entre un 40% y un 53% de los españoles manifiesta el más elevado grado de aceptación (entre 8 y 10 puntos) a propósito de todos estos usos.
Las valoraciones cambian de manera muy marcada cuando los animales se utilizan con fines recreativos, deportivos o para la producción de cosméticos y pieles. El uso para confeccionar abrigos de piel obtiene la valoración más baja de todos los fines analizados (1,1 puntos), seguido de la investigación para producir cosméticos (1,6), el uso de animales en circos (1,6), la confección de ropa y complementos (1,7), el entretenimiento en fiestas locales (1,6), la caza deportiva (1,9) y las corridas de toros (2,1 puntos). En todos estos casos, alrededor de siete de cada diez españoles dan una respuesta entre 0 y 2, reflejando un rechazo muy intenso hacia esas prácticas.
4.- Amplio consenso sobre los derechos de los animales
El estudio muestra un consenso extraordinariamente amplio en torno a la idea de que todos los animales merecen protección y de que las personas tienen una responsabilidad moral hacia ellos. La afirmación que obtiene un mayor respaldo es que los animales salvajes tienen derecho a vivir libres en su ambiente natural, con una valoración media de 9,4 puntos en una escala de 0 a 10. Nueve de cada diez españoles (91%) manifiestan un elevado grado de acuerdo con esta idea.
Prácticamente el mismo nivel de consenso suscita el reconocimiento del derecho a la vida de todos los animales, que alcanza una puntuación media de 9,3 puntos, obteniendo el máximo nivel de acuerdo por parte del 90% de la población. También obtiene un respaldo casi unánime la afirmación de que los seres humanos tienen la obligación moral de respetar a todos los animales, con 9,2 puntos de valoración media y un 90% de respuestas situadas entre 8 y 10. En un nivel muy alto se sitúa la idea de que los animales deben ser respetados del mismo modo que se respetan los seres humanos, con una valoración media de 8,9 puntos y un 84% de elevado acuerdo. En conjunto, estos resultados reflejan que el reconocimiento de “derechos” hacia los animales, con independencia de que revistan o no forma jurídica, constituye un área de fuerte consenso en la sociedad española.
5.- Compromiso con la protección de los animales
El compromiso activo y personal con la protección de los animales, si bien no es mayoritario, alcanza un nivel significativo. Durante los doce meses anteriores a la encuesta, el 34% de los españoles afirma haber apoyado con su firma alguna iniciativa relacionada con la protección animal; el 26% declara haber participado en acciones de rescate o voluntariado; el 22% manifiesta haber realizado aportaciones económicas a asociaciones protectoras y el 10% haber acudido a concentraciones o manifestaciones.
La participación a través del asociacionismo resulta mucho más reducida. El 7% pertenece a asociaciones dedicadas a la adopción de animales, el 7% forma parte de organizaciones de protección animal y alrededor del 5% pertenece a asociaciones relacionadas con la protección de la naturaleza y el medio ambiente.
El nivel de compromiso con el bienestar animal es más alto en el caso de aquellas prácticas que no comportan un cambio de hábitos de consumo. El 42% de los españoles declara comprar frecuentemente productos con etiquetas medioambientales; el 44% adquiere productos de origen animal que garantizan el bienestar animal y el 37% compra habitualmente productos libres de crueldad animal, como cosméticos o productos de limpieza no testados en animales. En cambio, es claramente minoritario el segmento que para impedir el sacrificio de animales evita siempre o con frecuencia consumir carne (11%) y pescado (10%).
La disposición declarada a asumir un mayor coste económico resulta, sin embargo, muy elevada. Ocho de cada diez españoles afirman que estarían dispuestos a pagar un precio superior por productos de granja obtenidos respetando el bienestar animal. En concreto, el 29% aceptaría pagar hasta un 5% más; el 33%, hasta un 10% más, y el 18% asumiría un incremento superior al 10%. Solo el 18% declara que no estaría dispuesto a pagar un precio adicional. La predisposición a asumir precios más altos aumenta entre las personas con estudios universitarios y entre quienes se sitúan ideológicamente a la izquierda.
6.- Valoración del marco regulatorio
La mayoría relativa considera que la regulación de la protección de los animales de compañía es adecuada (44%), el 30% la considera insuficiente y el 20% excesiva. Quienes conviven con animales en el hogar las consideran insuficientes en mayor medida que quienes no tienen animales.
No existe consenso en torno a cuál debería ser la administración responsable de regular el bienestar animal, dividiéndose entre quienes optan por los gobiernos autonómicos (37%), seguidos con porcentajes similares por los que expresan su preferencia por la atribución de esa función al gobierno de España (30%) o a la Unión Europea (29%).
Aunque ninguna fuerza política aparece claramente asociada a la protección de los animales, los partidos de izquierda y de extrema izquierda son los que obtienen la valoración más alta (media de 4,6 en una escala de cero a diez), que disminuye al avanzar de izquierda a derecha en el espectro político.
Los datos de las distintas dimensiones e indicadores del Estudio Fundación BBVA de percepciones y actitudes ante los animales (2026) revelan la existencia de una matriz de percepciones y valores dotada de estructura y consistencia. Sobre la base de la creencia ampliamente compartida acerca de los orígenes biológicos comunes entre seres humanos y animales, la visión de cercanía y continuidad entre ambos converge en un reconocimiento de los derechos de los animales y de la obligación ética de los seres humanos hacia ellos. La comparación con los estudios realizados desde 2008 muestra, además, que la percepción de continuidad entre los seres humanos y los animales tiene estabilidad temporal, que se ha acentuado claramente en varias de las facetas analizadas.
Este marco de percepciones y valores se corresponde de manera diferenciada con las actitudes hacia los distintos usos de los animales. Existe un amplio rechazo a su utilización con fines recreativos, deportivos y estéticos, así como para la producción de cosméticos, mientras que se acepta su uso en la investigación veterinaria, médica y científica y en la alimentación humana. La sensibilidad hacia la protección animal se expresa también en diferentes formas de participación y compromiso, aunque con intensidad variable: está más extendida en la compra de productos que garantizan el bienestar animal y en la disposición a pagar un precio superior por ellos que en las prácticas que implican modificar hábitos de consumo, reduciendo la ingesta de productos de origen animal.
Ficha técnica
- Ámbito geográfico del estudio: España
- Universo: población general de 18 años y más.
- Método: encuesta telefónica.
- Tamaño y distribución de la muestra: encuesta basada en una muestra de 2.020 casos. Distribución de la muestra aleatoria y con selección del individuo según cuotas de sexo y edad.
- Error de muestreo: el error muestral estimado con un nivel de confianza del 95,5% y en el caso más desfavorable (p=q=0,5) es de +/- 2,2.
- Fecha de realización del trabajo de campo: junio de 2026.
- El trabajo de campo ha sido coordinado y ejecutado por Imop Insights.
- El diseño del cuestionario y el análisis de los datos se han llevado a cabo por el Departamento de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Fundación BBVA.

















