La Fundación BBVA y la Fundación de Amigos del Águila Imperial narran cómo se está recuperando la especie en una obra ilustrada con imágenes inéditas
La historia reciente del águila imperial ibérica es el relato del éxito de una estrategia de conservación en la que la iniciativa privada ha sido fundamental. Un mensaje positivo que el biólogo Luis Mariano González ha querido transmitir en el libro El águila imperial ibérica. El resurgir de una especie amenazada, editado por la Fundación Amigos del Águila Imperial, Lince Ibérico y Espacios Naturales Protegidos y la Fundación BBVA.
12 diciembre, 2012
Junto a los textos de González el libro incorpora más de 130 fotografías de Andoni Canela, colaborador habitual de prestigiosas publicaciones nacionales e internacionales y que, tras un trabajo de campo de dos años, aporta a la obra algunas imágenes inéditas sobre el comportamiento cotidiano de las águilas imperiales, como el momento de su baño, y otras inusuales como el ataque a un zorro.
González ha participado activamente en el desarrollo de las estrategias oficiales para la protección del águila imperial a través de los programas de recuperación y la normativa de protección. El balance de esas iniciativas ha sido positivo.
En la presentación del libro en rueda de prensa, Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA, ha situado esta iniciativa en el contexto de la actividad de la fundación en favor de la conservación de la biodiversidad y de la difusión del conocimiento científico.
El libro incluye una presentación de Eduardo de Juana, presidente de SEO/BirdLife, quien destaca la autoridad científica de Luis Mariano González y el carácter práctico que, desde su conocimiento de la especie, ha dado a la obra, “repleta de juiciosas recomendaciones de gestión y conservación”.
De hecho, el autor ha dedicado un capítulo a proponer líneas de actuación para garantizar la conservación y recuperación del águila imperial.
De alimaña a especie protegida
La obra recoge todo el periplo histórico del águila imperial, desde la imagen negativa, compartida con el resto de los predadores, que llevaba a que socialmente e incluso de forma oficial se la tachara de alimaña, a considerar que el águila imperial es un bien común que debe ser protegido.
Tras la Guerra Civil, y en un intento de potenciar las especies presa, se crearon las Juntas Provinciales de Extinción de Animales Dañinos y Protección de la Caza –más conocidas como Juntas de Extinción de Alimañas-, que, entre otras funciones, promovían y recompensaban la eliminación de los depredadores, entre ellos, las águilas imperiales.
El cambio de percepción social está marcado, según González, por varios hitos y por la intervención de la iniciativa privada.
Pero fue en 1964, cuando Félix Rodríguez de la Fuente intervino en la Conferencia Internacional sobre Aves de Presa organizada por el Consejo Internacional de Protección de las Aves, el precedente de BirdLife International. Su alegato motivó una recomendación oficial que recogía en buena parte sus argumentos y que derivó en que en ese mismo año España declarara al águila imperial como especie protegida de forma temporal. Esa declaración se convirtió en permanente en 1973.
Desde ese momento, el proceso de recuperación de la especie ha estado marcado no solo por el giro de la estrategia oficial, sino por la cooperación indispensable de los propietarios de las fincas que acogen un 80% de la población reproductora, así como la mayoría de las zonas de dispersión juvenil del águila imperial ibérica.
Imágenes inéditas
En El águila imperial ibérica. El resurgir de una especie amenazada, la fotografía desempeña un papel fundamental gracias al trabajo de seguimiento realizado por Andoni Canela durante dos años. “Ha sido un proceso muy largo. Primero para conocer los lugares donde vive el águila imperial (Doñana, Sierra Morena, Montes de Toledo, Sierra de San Pedro, Quintos de Mora, Guadarrama…) y escoger los puntos más adecuados para poder trabajar. Entonces, observar el comportamiento diario de las águilas y luego, esperar, sobre todo esperar”.
La clave del éxito en la captación de estas imágenes es que el fotógrafo se integre en el hábitat y pase inadvertido: “Muchas de las fotografías están hechas desde escondites o aguardos que se colocan en el monte cubiertos por la vegetación para que las águilas no puedan verte”. El libro tiene un formato grande y además de las fotografías, la mayoría de ellas inéditas, incluye varias ilustraciones originales. Su precio de venta es de 21€ y se puede adquirir a través de la página web de la Fundación BBVA, en librerías en España y a través de la distribuidora Marcial Pons.