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La conservación del oso pardo es viable, según investigaciones recientes

Esta especie ha sufrido una reducción paulatina de sus poblaciones en los últimos siglos. Isabel Rey, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, expone en el Ciclo Biodiversidad y Conservación los últimos estudios sobre la variabilidad genética de de los osos pardos españoles y las posibilidades de recuperación de la especie.

4 octubre, 2004

Mañana martes, día 5, en la sede de la Fundación BBVA (Gran Vía, 12, 2.ª planta), Isabel Rey, investigadora del CSIC, ofrece a las 19,30 horas la conferencia “Erosión genética en poblaciones de oso”. Su exposición se enmarca en el ciclo “Biodiversidad y Conservación”, que organizan la Fundación BBVA y el CSIC en Bilbao con el objetivo de dar a conocer las medidas que se están adoptando en la actualidad para paliar la crisis de la biodiversidad.

El oso pardo (Ursus arctos Linnaeus) es una especie de amplia distribución que en los últimos siglos ha visto reducirse paulatinamente sus poblaciones, especialmente en el sur de Eurasia y de Norteamérica, un modelo de regresión común para una gran parte de los grandes vertebrados. Sin embargo, en amplias zonas de Rusia, Alaska y Canadá todavía presenta poblaciones numerosas y aparentemente estables.

El modelo de conservación de especies ha variado drásticamente en los últimos años con la aplicación de la Genética Molecular al ámbito de la Biología de la Conservación. Las nuevas técnicas de identificación molecular utilizadas por los científicos han permitido conocer con exactitud el número de ejemplares existentes en España y, lo que es más determinante desde el punto de vista de la conservación, el número de hembras (visualmente es imposible determinar el género de estos animales).

La recuperación del oso pardo es posible

Actualmente, existen un centenar de ejemplares de oso pardo en el país, estando equilibrado el número de hembras y de machos; éste es un aspecto fundamental por cuanto significa que, desde la perspectiva de los caracteres genéticos, la conservación de esta especie es viable. Los osos se encuentran distribuidos en tres poblaciones, dos de ellas –las más numerosas, aunque aisladas entre sí- se localizan en la cordillera Cantábrica (Asturias-León-Galicia y Palencia-Asturias) y una tercera en los Pirineos.

El avance de las técnicas moleculares hace posible también profundizar en el estudio de la genética de poblaciones, lo que permitirá identificar con exactitud a todos y cada uno de los ejemplares de oso pardo, establecer con seguridad su genealogía (conociendo los ascendientes y descendientes de cada ejemplar) y realizar su seguimiento individualizado.

Los resultados obtenidos con estas nuevas técnicas establecen que, si se quiere conservar de una forma eficaz la biodiversidad del planeta, la unidad básica operativa de conservación debe de ser la población y no la especie. Por este motivo, las poblaciones cantábricas de oso pardo deberían ser objeto de programas encaminados a la perpetuación de la especie con su acervo genético propio y, lo que es absolutamente determinante, con una adecuada variabilidad genética.

En este sentido, los científicos han establecido recientemente que la variabilidad genética de las poblaciones de osos pardos españoles, aún siendo baja, es más elevada de lo que se suponía a priori y permite albergar esperanzas para la recuperación de la especie.

Por último, tras analizar los resultados que ofrecen los marcadores moleculares de los osos pardos españoles en comparación con los de las poblaciones europeas, los investigadores han llegado a la conclusión de que las poblaciones autóctonas de la Península Ibérica reúnen unas características que las hacen especialmente idóneas para el hábitat en el que se encuentran, por lo que la otra gran actuación que se debe de llevar a cabo para disminuir el riesgo de extinción y preservar la especie consiste fundamentalmente en conservar intacto el medio ambiente en el que hoy  se encuentran las poblaciones de osos pardos.

PERFIL

Isabel Rey es investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) desde el año 1987, habiéndose responsabilizado en los últimos años del estudio genético de la población española de oso pardo.

En la actualidad es la conservadora de la colección de tejidos y ADN del citado Museo, y responsable del laboratorio de identificación molecular. Colabora también en el asesoramiento de los nuevos proyectos de investigación molecular de vertebrados (osos y gacelas) e invertebrados.