Fallece Antonio Vercher, pionero de la justicia ambiental en España, galardonado con el X Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad
Antonio Vercher Noguera, el primer Fiscal de Sala Coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo en España y figura clave en la lucha contra los delitos medioambientales en nuestro país, ha fallecido a los 72 años. Vercher (Tavernes de la Valldigna, Valencia, 1954), quien ejerció su cargo hasta su jubilación el pasado mes de septiembre, fue un referente jurídico tanto a nivel nacional como internacional, y un firme defensor de la necesidad de compatibilizar el crecimiento económico con la sostenibilidad frente a los desafíos ambientales. Así lo reconoció el jurado que en 2015 le otorgó el X Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad en España junto con todo su equipo de la Fiscalía de Medio Ambiente, recalcando que “manteniendo siempre los mayores estándares de profesionalidad e independencia” y basándose siempre “en el mejor conocimiento científico disponible”, contribuyó de manera crucial “a profundizar en las causas de los delitos ambientales y a una línea de actuación orientada a la prevención de agresiones a la naturaleza”.
13 abril, 2026
Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y doctor en Derecho por la Universidad de Cambridge, Vercher inició su carrera fiscal en 1980. Una década después, fue nombrado coordinador de delitos contra el Medio Ambiente en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. En 1996 ejerció en la Fiscalía del Tribunal Supremo y tres años después fue designado letrado del Tribunal de Justicia de la Comisión Europea.
Desde 2006 ejerció como el primer fiscal de sala coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo del Tribunal Supremo, liderando la persecución de delitos ecológicos y urbanísticos en España durante casi dos décadas. Su trabajo, tal y como resaltó el jurado que le otorgó el reconocimiento de la Fundación BBVA, fue crucial para la reducción de delitos como los incendios forestales, la corrupción urbanística, la contaminación atmosférica, el tráfico ilegal de especies, el maltrato animal, el uso de cebos envenenados en el campo y la conservación de recursos como el agua.
Reportaje sobre el Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad al Fiscal de Sala, Fiscales de Medio Ambiente y Urbanismo y Unidades Técnica y Policial
A lo largo de su carrera, también presidió el Consejo Consultivo de Fiscales Europeos (CCPE), desde donde reforzó la cooperación internacional en materia penal.
Autor prolífico, dejó una importante producción doctrinal en materia ambiental. Entre sus obras destacan Comentarios al delito ecológico (1986), La delincuencia urbanística (2002), El derecho europeo medioambiental (2005) y, más recientemente, Tropiezos éticos y prácticos en la protección penal del medio ambiente (2024).
El derecho ambiental en España: de “desiderátum” a “realidad plasmada”
“La aplicación adecuada y efectiva de la normativa de medio ambiente es todavía un desiderátum, más que una realidad plasmada”, se lamentaba Vercher en 1993, en uno de los capítulos del libro Ecología, Relaciones Industriales y Empresa, editado por la Fundación BBV, una obra que recogía las intervenciones de varios expertos presentadas en unas jornadas sobre esta cuestión organizadas por la fundación el año anterior. A lo largo de toda su carrera, se puede decir que Vercher contribuyó más que nadie a convertir el “desiderátum” de la justicia ambiental en España en una realidad.
El delito contra el Medio Ambiente existía formalmente en España desde 1983, con la incorporación en el Código Penal de una norma que castigaba las emisiones o vertidos contaminantes. Sin embargo, durante años su aplicación fue parcial e incompleta, una situación que cambió de forma drástica gracias a la creación en 2006 de la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo y sus Unidades Técnica y Policial.
Así lo celebró el propio Vercher tras la concesión del premio otorgado por la Fundación BBVA, al señalar que, en el año 2014, menos de una década después de la creación de la Fiscalía, se habían producido 170 condenas en casos de incendios, más del triple que hace una década, y se llevaron a cabo 120 demoliciones de edificios levantados de forma ilegal. “Históricamente en España no se demolía nada de nada”, recordaba Vercher.
Durante años, tras el reconocimiento formal del delito contra el medio ambiente en España, la media anual de sentencias penales en este ámbito no superaba la decena. Por eso, Vercher afirmaba que la especialización fiscal “había conseguido evitar que la norma penal ambiental quedara relegada a una mera perspectiva ornamental, tal como podía haber ocurrido, y como se venía perfilando”.
El valor de “concienciar a la sociedad” sobre los delitos ambientales
Hoy, gracias a la visión y el liderazgo de Vercher, la Unidad de Medio Ambiente y Urbanismo de la Fiscalía General del Estado la Fiscalía está compuesta por más de 200 fiscales especialistas distribuidos por todo el país, con un fiscal de sala jefe a la cabeza, el cargo que ocupó él mismo hasta su jubilación el pasado mes de septiembre. Se integran además en la institución una Unidad Técnica, conformada por científicos, y una Unidad Policial, en la que se integran miembros del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) y representantes del Cuerpo Nacional de Policía y Agentes Forestales.
Es una estructura con «un margen de maniobra fantástico», afirmaba Vercher, «porque nos permite abordar los temas penales y a la vez los aspectos técnico-científicos que pueden surgir, o una investigación inmediata que pueda plantearse”.
Vercher celebraba también cómo el Código Penal en España había avanzado desde la primera norma de 1983, considerando el medio ambiente en sentido amplio, e incorporando “la ordenación del territorio, el patrimonio histórico, los malos tratos a los animales domésticos, los estragos ambientales y los incendios forestales, siguiendo con ello las pautas consustanciales, a su vez, al concepto de desarrollo sostenible”.
Por ello, a medida que había aumentado el número y la tipología de las actuaciones de la Fiscalía que él lideró durante dos décadas, Vercher estaba convencido de que había crecido también la concienciación de la sociedad acerca de la importancia de los delitos contra el medio ambiente. Esta “dimensión social” de su trabajo era fundamental para Vercher, y aspiraba a que la difusión de su trabajo contribuyera a cultivarla.
“Queremos que la ciudadanía esté informada para que esté en condiciones de informarnos a nosotros”, resaltó en una entrevista tras recibir el Premio de Conservación de la Fundación BBVA, un galardón en cuyo jurado participó también en numerosas ediciones. Para Vercher, el beneficio público de la protección del medio ambiente era un objetivo primordial de su trabajo: “Intentamos que nuestro trabajo tenga una repercusión social que nos permita mejorar el medio ambiente, para que disfrutemos todos de unas buenas condiciones de aire, de agua, de todos los elementos de la biosfera”.
Su incansable labor en defensa de la naturaleza se sustentaba en una visión de la justicia ambiental que abarcaba la preservación de todas las formas de vida con las que compartimos el planeta, tal y como expresó al final del discurso que pronunció en la ceremonia de entrega de este galardón: “Concluyo citando a San Francisco de Asís, cuando decía que ‘cada criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser protegida’. Quizás cupiera actualizar esa frase señalando que ‘la biodiversidad, que parece haber caído en desgracia, tiene todo el derecho a ser protegida'”.