Expertos en gestión medioambiental estudian en la Fundación BBVA cómo evaluar la eficacia de las áreas protegidas
Cada vez hay más áreas naturales protegidas, y sin embargo se sigue perdiendo biodiversidad a un ritmo galopante. Esta paradoja plantea algunas dudas sobre la eficacia de las reservas. La duda está en el centro de un intenso debate internacional en el área, y exige el desarrollo de herramientas para evaluar cada zona protegida e identificar así los fallos. Unos treinta expertos en gestión ambiental y decisores públicos -entre ellos los responsables de Medio Ambiente de varias Comunidades Autónomas y del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente- se reúnen el próximo lunes día 13 de mayo en la sede madrileña de la Fundación BBVA. Los organizadores del encuentro van a presentarles para someterla a su análisis una nueva metodología de evaluación creada por investigadores españoles que aspira a ser aplicada a los espacios protegidos en España.
26 mayo, 2013
El 1er Taller Nacional sobre Evaluación de la Eficacia de las Áreas Protegidas cuenta con la colaboración de la Fundación BBVA, en cuya sede se celebra el encuentro.
La nueva metodología que se propone es el Sistema de Evaluación Integrada de Áreas Protegidas (SEIAP), desarrollado a lo largo de cuatro años por los investigadores David Rodríguez-Rodríguez (Universidad de Plymouth, Reino Unido) y Javier Martínez-Vega (Instituto de Economía, Geografía y Demografía, CSIC).
El SEIP ofrece “un sistema sencillo de indicadores para evaluar la eficacia de distintas áreas protegidas terrestres de manera integrada y comparable”, explican los autores. Frente a otras herramientas de medición, basadas en una serie limitada de parámetros -sólo biológicos, por ejemplo-, el SEIAP analiza 43 indicadores que incluyen variables físicas, biológicas, culturales, sociales, económicas, de usos del suelo, estado del medio ambiente, uso público e infraestructuras.
La metodología se presenta en profundidad en la monografía “Evaluación de la eficacia de las áreas protegidas: el Sistema de Evaluación Integrada de Áreas Protegidas (SEIAP)”, que se acaba de publicar en la serie de Informes de la Fundación BBVA. Además, el SEIP ha generado ya dos publicaciones científicas en la revista especializada Ecological Indicators, una de ellas dedicada a su aplicación a los espacios naturales protegidos de la Comunidad de Madrid, como ejemplo de “región española sometida a fuertes presiones ambientales”.
En el Taller se presentarán los resultados de esta evaluación de la red madrileña de espacios protegidos, a modo de ejemplo y para facilitar la valoración de la propia herramienta por parte de los asistentes. El objetivo de los autores del SEIAP es utilizar estas aportaciones de los participantes para mejorar la herramienta y proponer un sistema armonizado a escala nacional.
España es uno de los países europeos con mayor número de espacios protegidos: más de un 25% del territorio forma parte de la Red Natura 2000, un conjunto de áreas de conservación de la biodiversidad en la Unión Europea. La Red Natura 2000 exige que la eficacia de sus espacios protegidos sea evaluada, y en el Taller se analizará la posibilidad de usar para ello el SEIAP.
Algunos organismos nacionales (Organismo Autónomo Parques Nacionales –OAPN-, Generalitat Valenciana) e internacionales (UICN, UNEP-WCMC) han mostrado su interés en la metodología propuesta y en los resultados de su implementación piloto.
Una eficacia “más supuesta que real”
El concepto de área protegida -lo que se protege, cómo y con qué fin- ha ido cambiando desde la creación de las primeras áreas modernas, a finales del siglo XIX. Como explican Rodríguez-Rodríguez y Martínez-Vega, las áreas protegidas se consideran hoy la principal estrategia para la conservación de la biodiversidad, y por ello “han visto incrementado su número y extensión exponencialmente desde mediados del siglo XX, hasta llegar a abarcar aproximadamente un 13% de la superficie terrestre mundial”.
Sin embargo, no está claro que estén dando el resultado esperado: “El estado global de la biodiversidad no deja de empeorar” -se explica en la monografía-, “con un número creciente de hábitats, especies y variedades genéticas extintos o en peligro de extinción”. Estos hechos “parecen corroborar que la eficacia de las áreas protegidas ha sido, en numerosas ocasiones, más supuesta que real”.
Los expertos sospechan que el problema tiene que ver con un concepto de partida que ha resultado erróneo: para preservar la biodiversidad en una región no basta con declararla protegida. “Durante muchos años se ha asumido acríticamente que los recursos que pretendía proteger un área protegida estaban efectivamente protegidos por el mero hecho de haber sido declarada como tal”, dicen los autores. “Actualmente se acepta que para que la estrategia surta efecto es necesaria una gestión territorial integral orientada a la biodiversidad”.