Los XXI Premios Biodiversidad Fundación BBVA reconocen la lucha contra los delitos ambientales de la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente del SEPRONA, el fotoperiodismo de Pedro Armestre y la difusión en tiempo real de la ciencia marina de GEMPA
La persecución eficaz de los delitos ambientales liderada por la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA) del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA), en defensa de las especies y los ecosistemas; el fotoperiodismo ambiental de Pedro Armestre, que ha logrado reflejar con rigor la complejidad de la crisis climática y de biodiversidad; y la difusión de la investigación marina de frontera a audiencias masivas, lograda por Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA), han sido reconocidos en tres de las siete categorías de los XXI Premios Biodiversidad Fundación BBVA.
15 octubre, 2026
El Premio Biodiversidad España ha reconocido a la UCOMA del SEPRONA por “su relevante contribución como unidad de vanguardia contra los delitos medioambientales, no solo a nivel nacional sino internacional: contra el tráfico de especies de flora y fauna, la caza furtiva, la pesca ilegal y otras actividades especialmente lesivas para los ecosistemas naturales, como los vertidos contaminantes y de sustancias tóxicas”, en palabras del jurado. “La trayectoria acreditada por la UCOMA demuestra una capacidad sostenida para trasladar el mejor conocimiento técnico y científico a intervenciones operativas, con resultados sobresalientes como unidad de vanguardia contra los delitos ambientales, en la defensa de las especies, sus hábitats naturales, los ecosistemas y la biodiversidad en general, contribuyendo así al cumplimiento de la legislación medioambiental”.
En la categoría de Educación y Comunicación Medioambientales en España se ha premiado la labor del fotoperiodista ambiental Pedro Armestre, quien “desde los años 90 ha permitido retratar la situación ambiental en España, concentrando en sus fotografías la complejidad de la crisis climática y de biodiversidad”, según resalta el jurado. “Su trayectoria combina rigor documental, sensibilidad ética y una profunda conciencia del acto fotográfico. La narrativa visual de sus imágenes genera un alto impacto emocional que ayuda a crear conciencia. Su fotografía, marcada por el compromiso ambiental, ha trascendido fronteras y ha sido publicado en medios internacionales”.
En la categoría de Educación y Comunicación Medioambientales Global se ha reconocido al Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA), integrado por 20 investigadores –la mayoría pertenecientes al CONICET, la mayor y prestigiosa institución pública de investigación científica argentina–, por difundir “la investigación marina de frontera a audiencias masivas”, consiguiendo “una innovadora manera de narrar la ciencia y generar conciencia pública medioambiental”. En 2025, en colaboración con el Schmidt Ocean Institute, los investigadores del GEMPA exploraron el talud continental argentino a casi 4.000 metros de profundidad y sus retransmisiones en directo tuvieron un alcance masivo, con 20 millones de visualizaciones acumuladas, “humanizando a los científicos y descubriendo especies en tiempo real ante el público”.
Tras cumplir sus dos primeras décadas, desde esta XXI edición los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad pasan a denominarse Premios Biodiversidad Fundación BBVA, ampliando el número de sus categorías de cuatro a siete, con una dotación global que asciende a 1.300.000 euros. Creados en 2004, el objetivo de estos galardones es reconocer a personas e instituciones capaces de trasladar los hallazgos de la investigación científica a actuaciones, con resultados relevantes, medibles y con un impacto perdurable.
En esta nota se presentan los fallos del Premio Biodiversidad España, dotado con 250.000 euros, y las categorías de Educación y Comunicación Medioambientales en España y Global, ambas dotadas con 80.000 euros, decididos por dos jurados de expertos en cada una de estas facetas (ver composición en el anexo). En las próximas semanas se darán a conocer los galardonados en las cuatro categorías restantes: los Premios Biodiversidad en Latinoamérica, África y Mundial, dotados cada uno de ellos con 250.000 euros, y el Premio Biophilia, dotado con 100.000 euros.
Premio Biodiversidad España: Unidad Central Operativa del Medio Ambiente del SEPRONA
Investigación policial “de vanguardia” contra los delitos medioambientales
El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) se creó en 1988 para articular en España una respuesta policial frente a las infracciones y delitos ambientales. Sin embargo, la creciente complejidad de estas conductas delictivas, cada vez más sofisticadas, lucrativas y transfronterizas, hizo necesaria la creación de una unidad especializada de investigación contra los crímenes ambientales, integrada dentro del propio SEPRONA. Por ello, en el año 2000 se creó la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA), que desde entonces se ha convertido en su “unidad de vanguardia”.
“La UCOMA se configura como una unidad de investigación y obtención de inteligencia que cuenta con una alta especialización y la capacidad de hacer frente a la investigación criminal compleja en el ámbito del medio ambiente”, resalta Carlos Sarrión Resa, General de División de la Guardia Civil y jefe del SEPRONA. “La UCOMA no solo asume las investigaciones de mayor dificultad técnica y relevancia penal, tales como el tráfico internacional de especies, la gestión ilegal de residuos tóxicos y peligrosos, la pesca marítima ilegal o los grandes incendios forestales, sino que también realiza una labor muy destacada de apoyo a todas las unidades del SEPRONA con personal experto y medios técnicos especializados. Asimismo, constituye una unidad de obtención de información operativa y de análisis estratégico que identifica nuevas dinámicas delictivas y fundamenta el asesoramiento técnico y normativo a la dirección del SEPRONA”.
“Cuando se creó el SEPRONA”, recuerda por su parte el teniente coronel Luis Alberto Madero, jefe de la UCOMA, “los delitos ambientales se producían principalmente en un ámbito local, pero el propio desarrollo económico y social en los tiempos de la globalización nos han llevado a enfrentarnos a redes mundiales en las cuales, por ejemplo, una especie que es originaria de Sudamérica es traficada ilegalmente y vía Europa es capaz de llegar hasta los mercados asiáticos. La UCOMA nació con esa vocación de adaptarse a la evolución de los delitos ambientales a escala global”.
A lo largo de sus 25 años de historia, la UCOMA ha llevado a cabo algunas de las operaciones policiales más relevantes, tanto en España como fuera de nuestras fronteras, contra el tráfico de especies de flora y fauna, la caza furtiva y la pesca ilegal, así como otras actividades ilícitas especialmente lesivas para los ecosistemas naturales, como los vertidos contaminantes de sustancias tóxicas. ”Tenemos distintos grupos especializados dentro de la unidad”, destaca Madero, “que se ocupan de ámbitos diversos como el tráfico ilegal de especies, la gestión ilegal de residuos, la pesca ilegal o los incendios forestales, y este grado de especialización lo complementamos con los medios técnicos de investigación más avanzados de los que dispone la Guardia Civil, como drones, sistemas de posicionamiento GPS, intervención de comunicaciones, escuchas a distancia y técnicas de videovigilancia a través de microcámaras ocultas que escondemos, por ejemplo, en lo que parece el tronco de un árbol”.
La actuación de la UCOMA responde así al objetivo de trasladar el mejor conocimiento policial, científico y técnico a una acción aplicada, eficaz y verificable, capaz de proteger biodiversidad, frenar amenazas emergentes y favorecer la restauración del medio ambiente. “Nuestro objetivo”, recalca Madero, “ha sido siempre situar la lucha contra los delitos medioambientales al mismo nivel que el combate contra el terrorismo y otras formas de crimen organizado, con los medios más avanzados y con las mejores capacidades de investigación policial que existen en la actualidad”.
Además, sus equipos se ocupan de realizar informes periciales cualitativos y cuantitativos para la valoración del deterioro medioambiental, con el objetivo de acreditar la existencia de daños ecológicos y riesgos para la salud humana que cualifiquen el delito contra la naturaleza, cuantifiquen económicamente su reparación y aseguren la exigencia de su reparación en el marco de los procedimientos penales.
La eficacia de la UCOMA en la persecución de delitos ambientales tanto en España como a escala internacional se ha visto reflejada en intervenciones contra el tráfico ilegal de especies como la Operación SUZAKU, que en 2017 logró desarticular una organización que introducía en España aves exóticas procedentes de África e Iberoamérica, con la colaboración de 18 países; y contra la pesca ilegal destaca la Operación YUYUS, desarrollada con el apoyo de la INTERPOL, que en 2015 logró desarticular una operación de armadores españoles que capturaron más de 3.500 toneladas de merluza en aguas de la Antártida de manera ilícita.
“Desde el punto de vista institucional”, resume el General Sarrión, “la UCOMA sitúa a la Guardia Civil como un referente nacional e internacional en la protección del medio ambiente, garantizando la interlocución y coordinación operativa con organismos como EUROPOL o INTERPOL. Gracias al empleo de las técnicas más modernas de investigación criminal, económica y tecnológica, esta unidad proporciona pruebas y evidencias a jueces y fiscales que permitan asegurar la eficacia del derecho penal para la protección del medio ambiente, evitando que los delitos contra el medio ambiente queden impunes”.
Educación y Comunicación Medioambientales en España: Pedro Armestre
Fotoperiodismo con rigor y ética para concienciar a la sociedad sobre la crisis ambiental
Pedro Armestre, (A Rasela, Ourense, 1972) se inició en la fotografía de manera autodidacta: “Fui un niño curioso y cuando siendo joven encontré en el Rastro de Madrid un viejo libro sobre la historia y la técnica de la fotografía, encontré mi vocación. Me construí mi primera cámara y mis bandejas de revelado eran las del horno de mi madre. En cuanto a la naturaleza, siempre me apasionó y soy de la generación que creció con los documentales de Rodríguez de la Fuente y Cousteau, pero, además, tuve la experiencia directa, como niño, de acompañar a mi abuela al campo donde recogía hierbas y raíces para preparar remedios”.
Tras realizar estudios en la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido de Madrid comenzó su carrera profesional en 1993 en la Agencia Europa Press, primero como técnico de laboratorio y posteriormente como fotógrafo durante dos años. Tras pasar por la Agencia Cover, trabajó cuatro años en el periódico El Mundo, al tiempo que elaboraba reportajes para la revista Interviú. En 2003 y durante 16 años entró a formar parte del equipo de corresponsales de la Agencia France Press. Fue en la agencia francesa donde él mismo considera que dio el salto y se convirtió realmente en profesional: “Tuve un jefe que me transmitió no solo su pasión por el oficio, sino que me enseñó y me ayudó a consolidarme”.
Técnicamente, Armestre se ha especializado en coberturas fotográficas aéreas, antes de la existencia de los drones, y en la cobertura de los incendios forestales, un ámbito en el que fue pionero en cuanto a documentarlos fotográficamente. Sigue trabajando con avionetas y ultraligeros porque considera que le permiten “una fotografía más elaborada y dirigida”, y pone como ejemplo el vuelo que realizó en 2025 y que proporcionó imágenes exclusivas a los medios de comunicación de territorios afectados por los incendios forestales a los que no se había podido acceder todavía por tierra y que sirvieron también para investigar las causas de dichos incendios.
Cuenta que su atracción por el fuego le viene de su origen, en una zona de Ourense conocida como el Triángulo del Fuego, donde, durante su infancia, era común convivir con grandes columnas de humo que la gente de los pueblos intentaba sofocar con sus propios medios y que su forma de ver estos sucesos tiene que ver la figura de su tío Ramón, guardia forestal, que de niño le llevaba a la torre de vigilancia y le explicaba, desde lo alto, cosas que le siguen pareciendo fascinantes.
Su trayectoria –reconocida con galardones de referencia como el Premio Rey de España de Periodismo, el Premio Ortega y Gasset y el Picture of the Year International– se caracteriza por documentar no solo el impacto de fenómenos meteorológicos extremos, sino también sus consecuencias en forma de movimientos migratorios y éxodos de refugiados climáticos.
Armestre ha desarrollado la mayor parte de su carrera como colaborador, free lance, y considera que este factor le ha permitido preservar la independencia y desarrollar, junto a la fotografía estrictamente documental, una vertiente más artística. En cuanto a posibles influencias, afirma, “cuando me preguntan por mis referentes pienso más que en los grandes nombres que he conocido por sus publicaciones, en fotógrafos que trabajan en la calle o con los que coincidido trabajando”.
“Siempre me ha movido la curiosidad y el afán de buscar y abrir nuevos senderos en lugar de seguir los caminos ya transitados. Por ejemplo, este verano, durante los grandes incendios yo estaba en Galicia y no pude desplazarme a las zonas afectadas, y cuando pude viajar pensé que la cobertura informativa había sido tan amplia que no quedaba nada por hacer, pero se me ocurrió alquilar una avioneta y pedirle que volara a gran altura, donde los drones no llegan para ver toda la superficie quemada. Y después, monitoreé y esperé para ver esas mismas zonas cuando llegaron las lluvias torrenciales, buscando imágenes distintas”.
A partir de 2010 incorporó el vídeo a sus coberturas y ha realizado y distribuido reportajes e imágenes en distintos canales y programas televisivos. Sin embargo, considera que la fotografía tiene algo único: “Siempre se ha dicho que la fotografía aporta la veracidad, el testimonio visual. Los fotógrafos somo notarios y en los tiempos de la inteligencia artificial, la autoría tiene más sentido y es más importante que nunca, porque yo doy fe de que mis fotos son veraces. No me da miedo la IA, creo que estamos en el momento de eclosión, pero que acaba siendo una herramienta a nuestro servicio”.
Al recibir la noticia del galardón, manifestó que interpreta este premio “como un reconocimiento a toda una carrera en un momento en el que estoy evolucionando hacia nuevas formas de contribuir a la sensibilización medioambiental con un proyecto enfocado a la difusión y a la educación desde mi tierra natal”.
Educación y Comunicación Medioambientales Global: GEMPA
Ciencia marina de frontera retransmitida en directo, en tiempo real, a todo el mundo
Desde el año 2012, el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA) realiza exploraciones de zonas abisales y cañones submarinos. Esta red abierta de científicos es responsable de gran parte de la investigación en biodiversidad y ecología de las profundidades del Mar Argentino de los últimos 15 años.
Veinte de los componentes de esa red –18 de los cuales pertenecen al CONICET, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, la principal institución pública de investigación del país– se embarcaron en el año 2025 junto a otros cinco compañeros, a bordo del buque Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute, en la campaña Oasis Submarinos del Cañón Mar del Plata: Talud Continental IV. “Su objetivo”, relata el director del GEMPA, Daniel Lauretta, “era estudiar la diversidad de invertebrados y peces en la zona del Cañón Submarino Mar del Plata. La gran diferencia esta vez fue poder utilizar un buque de última generación. Eso incluía un ROV, un vehículo operado remotamente llamado SuBastian. Este robot tiene unas cámaras que nos permitieron llegar hasta casi 4.000 metros de profundidad y filmar y recolectar datos”.
Los hallazgos de este vehículo fueron retransmitidos en directo por streaming a través del canal de Youtube del Schmidt Ocean Institute. Durante tres semanas, decenas de miles de personas siguieron desde sus hogares las imágenes de especies desconocidas, paisajes submarinos y descubrimientos científicos retransmitidos en directo. La expedición permitió identificar cerca de 40 tipos de invertebrados potencialmente nuevos para la ciencia y avanzar en el conocimiento de los microplásticos, el ADN ambiental y el ciclo del carbono. Además, por primera vez, el equipo pudo compartir sus exploraciones en tiempo real con una audiencia mundial: las 34 retrasmisiones obtuvieron más de veinte millones de visualizaciones, llegando a tener más de 92.000 usuarios conectados de manera simultánea. “Es difícil explicarlo en una sola clave”, desarrolla Lauretta, que fue además el investigador principal y responsable científico de la expedición. “La mayor parte del equipo que estaba a bordo del barco son docentes universitarios y están muy acostumbrados a exponer. Empezamos a hablar, a explicar lo que veíamos, cada uno en lenguaje llano, como si estuviéramos contando a nuestros amigos qué es lo que veíamos, qué es lo que sabíamos, qué es lo que no. Poder mostrarle a la gente que el fondo del mar estaba lleno de vida y no era un documental de otras partes del mundo, era vida de Argentina. Eso creo que hizo un clic aquí en la sociedad, que terminó explotando”. La audiencia, principalmente hispanohablante, procedía de Argentina, España y otros países latinoamericanos, aunque el fenómeno tuvo repercusión internacional: medios como The New York Times, Associated Press y France 24 se hicieron eco del fenómeno viral del SuBastian.
El grupo ha desarrollado 91 actividades educativas y pedagógicas, entre ellas 44 charlas escolares, además de talleres, conferencias y encuentros abiertos a la ciudadanía. Durante la expedición organizó 19 conexiones en directo entre el barco y centros educativos y culturales, permitiendo que estudiantes y docentes dialogaran con los científicos mientras estos exploraban el océano. “A mí me recuerda mucho las conexiones que hacía la NASA con los astronautas. Se conectaba desde el barco con un colegio, entonces el colegio juntaba todos los grados que quería, o todos los cursos que quería. Desde el barco íbamos comentando y respondíamos preguntas de los chicos. Solo se pudo seleccionar un grupo de todos los colegios que querían, pero después, cuando volvimos, la demanda que tuvimos para ir a dar charlas a los colegios, y que seguimos hoy en día, es realmente muy grande. En el primer año llegamos a más de 5.000 alumnos una vez que nos bajamos del barco”.
La iniciativa también ha dado lugar a exposiciones en museos, juegos didácticos, actividades teatrales y colaboraciones audiovisuales. A través de las redes sociales, GEMPA mantiene una comunidad de seguidores que permite prolongar el interés por la biodiversidad marina mucho después de finalizada la expedición.
Con una nueva expedición prevista para febrero y marzo de 2027, frente a las costas de la Patagonia, GEMPA pretende replicar y ampliar su modelo de divulgación, aprovechando la visibilidad alcanzada para llegar a más público. Pondrá especial énfasis en las conexiones con escuelas de las zonas más alejadas del mar y en la creación de materiales educativos que puedan utilizarse en las aulas más allá de las expediciones: “Nuestro objetivo en comunicación”, resume el doctor Lauretta, “sigue siendo que la gente sepa que el fondo del mar está lleno de vida. Y que cuanto mejores datos tengamos, mejores decisiones se podrán tomar respecto a qué se hace en el fondo marino”.
Sobre el Programa Biodiversidad Fundación BBVA
Hace más de dos décadas, la Fundación BBVA estableció la preservación de la naturaleza como una de sus áreas de máxima prioridad, a través del impulso a tres facetas clave: la investigación científica para mejorar el conocimiento sobre el medio natural, las actuaciones directas sobre el terreno encaminadas a su protección y la sensibilización de la sociedad sobre la importancia de este reto. Esta apuesta por la defensa del medio ambiente se articula en el Programa Biodiversidad Fundación BBVA, que engloba los Premios Biodiversidad y toda la actividad de la Fundación para promover la preservación de todas las formas de vida con las que compartimos el planeta.
En el marco de este programa, además de los Premios Biodiversidad la Fundación otorga anualmente el Premio Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático y Ciencias del Medio Ambiente, que posiciona esta área de la investigación al mismo nivel que otras disciplinas científicas y artísticas como las ciencias básicas, la biología y biomedicina, las tecnologías de la información y la comunicación o la música. Desde 2001, la Fundación BBVA apoya también proyectos de investigación en las ciencias del medio ambiente, especialmente en ecología y conservación de la biodiversidad, a través del Programa Fundamentos, el Programa Prismas y Problemas, y las Becas Leonardo de Investigación Científica y Creación Cultural. Así, la apuesta estratégica del Programa Biodiversidad Fundación BBVA cubre todas las principales facetas necesarias para el abordaje de la crisis ambiental, desde la investigación científica —incluyendo las humanidades y las ciencias sociales— hasta las actuaciones en conservación de la naturaleza y la sensibilización de la sociedad sobre la magnitud de este desafío.
Anexo: Composición de los Jurados
El jurado en la categoría del Premio Biodiversidad España ha estado presidido por Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA, y ha contado como vocales con: Ernesto Álvarez Xusto, presidente del Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA); Gerardo Báguena, vicepresidente de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ); José Luis Gallego, director del área de Medio Ambiente de El Confidencial y divulgador ambiental; Elsa Jiménez, directora de la Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos (CRAM); Juan Carlos del Olmo, secretario general de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza (WWF/ADENA); Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo (FOP); Asunción Ruiz Guijosa, directora ejecutiva de la Sociedad Española de Ornitología (SEO Birdlife); y Carlos Sánchez Martínez, presidente y director de la Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH).
El jurado en las categorías del Premio Biodiversidad Educación y Comunicación Medioambientales en España y Premio Biodiversidad Educación y Comunicación Medioambientales Global ha estado presidido por Arturo Larena, periodista ambiental y de ciencia, y ha contado como vocales con: Jon Garay, redactor de Sociedad de El Correo; Teresa Guerrero, responsable de la sección de Ciencia y Medio Ambiente de El Mundo; Isabel Miranda, redactora de Medio Ambiente en la sección Sociedad de ABC; Jacob Petrus, director de Aquí la Tierra en Televisión Española; Susana Quadrado, redactora jefa de Sociedad de La Vanguardia; y Esther Turu, subdirectora de Informativos de Onda Cero.