BIOGRAFÍA
Catedrático de Humanidades Ambientales en la Facultad de Humanidades y el Instituto del Medio Ambiente de la Universidad de Sídney (Australia), desde 2024 Van Dooren es también Humboldt Research Award Fellow en el Centro Multidisciplinar para EstudiosAmbientales en Humanidades (MESH) de la Universidad de Colonia (Alemania). Doctor por la Universidad Nacional deAustralia, entre 2011 y 2017 fue uno de los fundadores del grupo de Humanidades Ambientales de la Universidad de Nueva Gales del Sur, donde se estableció la primera titulación universitaria deAustralia (y una de las primeras del mundo) en este campo multidisciplinar, antes de trasladarse en 2018 a la Universidad de Sídney.
CONTRIBUCIÓN
A lo largo de las últimas dos décadas, el profesor Van Dooren ha explorado los diversos contextos sociales en los que se está produciendo la crisis global de extinción, analizando el valor y los múltiples significados que tienen las especies amenazadas desde la perspectiva de cada cultura, así como los impactos que puede provocarla desaparición de un animal o una planta sobre los modos de vida de los humanos con los que conviven.
El galardonado define la metodología de su trabajo como una «filosofía de campo» cuyo objetivo es analizar sobre el terreno no solo los daños ecológicos, sino también los impactos sociales, económicos, políticos y culturales que produce cada proceso concreto de extinción, con el fin de articular la respuesta ética más apropiada y diseñarla mejor estrategia de conservación.
El jurado resalta en particular la importancia de dos de sus ensayos, que se encuentran entre las obras más citadas en el campo de las humanidades ambientales durante la última década: su primera monografía, Flight ways: Life and loss at the edge of extinction (‘Vías de vuelo: vida y pérdida al borde de la extinción’), Columbia University Press, 2014, que analiza los múltiples impactos desencadenados por la desaparición de varias aves gravemente amenazadas en Norteamérica, Australia e India; y su último libro, A world in a shell: Snail stories for a time of extinctions (‘Un mundo en una concha: historias de caracoles en una época de extinciones’), MIT Press, 2022, una investigación sobre los esfuerzos para conservar varias especies de caracoles que se encontraban al borde de la extinción en Hawái.
Además, su papel clave en la configuración de las humanidades ambientales se refleja en su participación en 2012 en la fundación de Environmental Humanities (Duke University Press), la primera revista académica internacional dedicada exclusivamente a la investigación en este campo multidisciplinar emergente, de la que fue editor hasta 2020.
En el contexto de la actual crisis global de biodiversidad, Van Dooren define su trabajo como un proyecto filosófico para articular una respuesta ética a la altura de este reto: «Vivimos en lo que muchos expertos ya consideran una extinción masiva, y creo que este proceso provocado por la acción humana exige que asumamos ciertas responsabilidades y obligaciones éticas. Un objetivo central de mi investigación ha consistido en comprender cuáles son esas obligaciones, tanto para evitar la extinción de especies –siempre que sea posible– como para proteger el bienestar de plantas y animales individuales, así como de las comunidades humanas que conviven con ellos».
Ante este desafío, Van Dooren defiende la necesidad de aplicar su «filosofía de campo» a investigar sobre el terreno toda la maraña de entrelazamientos biológicos, ecológicos, históricos, sociales, políticos, económicos y culturales que intervienen en cada proceso de extinción: «No podemos alcanzar conclusiones sólidas ni proponer soluciones eficaces para abordarla crisis de biodiversidad sin una metodología empírica que permita analizar en profundidad la complejidad de todas las variables relevantes en cada caso concreto».
Esta metodología multidisciplinar resulta fundamental para evitar errores y fracasos en la aplicación de estrategias de conservación: «De la misma manera que debemos tomar en consideración el funcionamiento de los sistemas ecológicos, geológicos e hidrológicos en los que se produce cada extinción —recalca—, necesitamos entender la complejidad de las estructuras sociales, económicas y culturales humanas. De lo contrario, las soluciones que propongamos para conservar la biodiversidad tendrán una alta probabilidad de fracasar al no ser aceptadas por las comunidades afectadas por ellas, o incluso empeorando las desigualdades y conflictos sociales que muchas veces son el origen del problema».