CONTRIBUCIÓN
La dilatada trayectoria de Mónica Fernández- Aceytuno Sáenz de Santa María (Villa Cisneros, Sáhara Occidental, 1961) como comunicadora ambiental y escritora de naturaleza en diversos medios y formatos ha contribuido a proyectar el medio ambiente a través de la palabra escrita y hablada. Una labor que culmina con su Diccionario Aceytuno, un glosario del mundo natural que ha ido recopilando y definiendo a lo largo de su carrera, y que todavía hoy sigue alimentando con nuevos términos y transmitiendo en la radio. Por crear un universo propio de palabras que vinculan al lector con los más variados fenómenos y procesos de la naturaleza, recibe el premio en la modalidad Difusión del Conocimiento y Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad en Español.
Bióloga de formación, fue después de una estancia en Alaska cuando Aceytuno, que en esa época trabajaba para unos laboratorios catalanes, decidió cambiar de rumbo profesional: «Salí de ese viaje transformada y decidida, tras haber contemplado la maravillosa naturaleza de Alaska, a dejar mi trabajo, que era un buen trabajo, para dedicarme a difundir la belleza de la naturaleza».
Comenzó en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER, en 1991, entonces presentado por Iñaki Gabilondo, en el que cada día, después del boletín de las 10:00 de la mañana, elaboraba un Parte natural: «Todos los días hablamos del tiempo, decimos si va a llover o no, y sin embargo, no contamos si llegan los vencejos o si los atunes están pasando por el estrecho. Por eso ideé un Parte natural, como un parte meteorológico, que se emitía a diario en la radio», rememora. En este parte hablaba de floraciones, llegada de orcas o golondrinas, daba el índice de la capa de ozono, el riesgo de incendios y compartía los sonidos de la naturaleza.
La repercusión de su sección radiofónica le abrió las puertas para escribir sobre medio ambiente en numerosos diarios y revistas de prensa. Empezó en Cambio 16, donde tenía una página completa, y siguió en Diario 16. «Cuando me puse a escribir me di cuenta de que la palabra escrita tenía un peso distinto al de la palabra volandera, que se emite por la radio, ya que evoca esos primeros signos silábicos grabados sobre la arcilla», sostiene Aceytuno. En 1997, su firma como columnista se mudó a ABC, donde permaneció diecinueve años, hasta 2016. Aunque comenzó en la sección de Sucesos con un artículo titulado «Llegan los pájaros que duermen en el aire», algo que todavía recuerda con emoción, pronto vio nacer la sección de Ecología.
Su querencia por la escritura la llevó a plantearse la creación de un diccionario dedicado a la naturaleza: «Veía que los términos de la naturaleza en los diccionarios convencionales estaban definidos desde una habitación. De la misma manera que los impresionistas cogieron sus pinceles y se fueron a pintar al campo, pensé que también la naturaleza había de ser escrita desde el medio natural». Así, en 2012, nació el Diccionario Aceytuno, que ahora tiene miles de términos alojados en su página web. Este glosario dispone de su propia «academia», con académicos dedicados a distintas especies (el oso pardo, el alcornoque o la encina, entre otros) que se encargan de recopilar esas palabras.
«El Diccionario Aceytuno brotó de un afán de guardar palabras que pronunciaban los marineros y los campesinos cuando me daban las noticias. Tenían un lenguaje tan rico que me dejaban maravillada. Hemos perdido tantas palabras, como maresía, que es el olor a mar, o charabasquear, que es el sonido que hacemos al andar entre las hojas, o debullar, que es pelar las castañas», relata. Aceytuno reivindica la importancia de salvaguardar este patrimonio léxico de la misma manera que cuidamos nuestro patrimonio artístico. «Cuando nos apartamos de las palabras de la naturaleza, también nos estamos apartando de ella», advierte.
Todos los animales, argumenta la galardonada, tienen un lenguaje, pero ninguno escribe; solo la especie humana lo hace. Esta capacidad de registrar el conocimiento a través de la escritura es lo que, según Aceytuno, nos ha hecho evolucionar, pero también nos ha alejado de la naturaleza. Por eso, aboga por rehacer el camino inverso para regresar y conectar con ella a través de las palabras. La escritora enfatiza el poder que tiene el léxico para hacernos conscientes del entorno en el que vivimos y de su belleza: «Estamos perdiendo la visión de las maravillas de la naturaleza en España, el país con mayor biodiversidad en Europa, por no saber nombrarlas. Hay muy pocas personas capaces de nombrar el árbol que tienen debajo de su casa, el pájaro que les sobrevuela cada día, los insectos que se encuentran, las sensaciones que provocan los paisajes que ven».
Además de estas iniciativas, Aceytuno ha escrito para revistas especializadas como Salvaje, ha realizado los microdocumentales de la fauna y flora españolas Clips Natura, y publicado varios libros divulgativos, como El país de los pájaros que duermen en el aire, La tercera rama o, el más reciente, Mañana es tarde, en el que propugna un modelo de desarrollo sostenible que preserve la biodiversidad. Actualmente colabora en la Cadena SER en el programa Hoy por hoy Madrid para hacer llegar a través de la radio su Diccionario Aceytuno.
La escritora galardonada lamenta que, en el momento de decidir qué estudios iba a cursar, le hicieran elegir entre ciencias o letras. Por ello, aboga por cultivar una «tercera rama» que aúna el conocimiento de ambas áreas: «Pienso que todas las artes y ciencias ayudan a la comprensión del entorno. También el conocimiento puede venir de la poesía y de las letras. Yo he transitado la tercera rama para, a través de la palabra, la poesía y la escritura, manifestar la ciencia, divulgar y hacer difusión del conocimiento». Aceytuno celebra haber recibido el galardón junto con el periodista Carlos Fresneda: «Aunque yo venga de las ciencias y él de las letras, hemos recibido este premio conjuntamente, lo que demuestra que nuestro trabajo se sitúa en la tercera rama». Y añade, para subrayar la importancia de esta interdisciplinaridad: «Si queremos que las personas defiendan la naturaleza y la conozcan, les tiene que conmover. La poesía y el arte son los que transmiten la emoción de la belleza de la naturaleza, que es lo que nos mueve realmente».
Foto: Roberto Seoane